REDOVÁN (PARTE I): PUENTE DE DICIEMBRE DE 2013

Los días 6, 7, y 8 de diciembre, aprovechando un finde de los largos varios colegas del club decidimos salir fuera a escalar.

Lo teníamos fácil ya que todos acordamos acoplarnos en casa del “Matarí” en Murcia y así visitar una escuela de escalada a la que teníamos ganaS de ir desde hacía algún tiempo. Así que sin muchos rodeos, Rafa “padre”, Rafa “vicepresi”, Vanesa y yo fuimos los motivados en esta ocasión.

Los planes eran los siguientes:

1 día: Llegar a Murcia por la tarde, acoplarnos en casa del Matarí, cenar, preparar el material y la comida para el día siguiente y descansar.

2 día: Levantarnos temprano y escalar en Redován, a unos 30 minutos del pueblo donde nos alojamos (La Ñora), y provincia del Alicante.

3 día: Escalar en Mula (Murcia), un pequeño sectorcito  llamado “La Presa”.

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Los días 6, 7, y 8 de diciembre, aprovechando un finde de los largos varios colegas del club decidimos salir fuera a escalar.

Lo teníamos fácil ya que todos acordamos acoplarnos en casa del “Matarí” en Murcia y así visitar una escuela de escalada a la que teníamos ganaS de ir desde hacía algún tiempo. Así que sin muchos rodeos, Rafa “padre”, Rafa “vicepresi”, Vanesa y yo fuimos los motivados en esta ocasión.

Los planes eran los siguientes:

1 día: Llegar a Murcia por la tarde, acoplarnos en casa del Matarí, cenar, preparar el material y la comida para el día siguiente y descansar.

2 día: Levantarnos temprano y escalar en Redován, a unos 30 minutos del pueblo donde nos alojamos (La Ñora), y provincia del Alicante.

3 día: Escalar en Mula (Murcia), un pequeño sectorcito  llamado “La Presa”.

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A pesar de que el día era bastante frío, el sector está situado completamente hacía el sur, por lo que daba el sol durante todo el día y llegamos incluso a sufrir el calor a mediodía. No obstante, pasamos la mañana escalando sin parar, una vía tras otra.

Desconocíamos el lugar, la roca y el estilo de escalada de aquéllas vías, por lo que dedicamos la mañana para probar vías de V, V+, es decir, de grado facilito y así ir cogiendo confianza poco a poco. A pesar de ser facilitas, en algunas de las vías había pasitos que había que pensar, pues se ponían finitas. Pero he de decir que absolutamente todas las vías que escalamos estaban súper bien equipadas. Las chapas no alejaban mucho unas de otras y los pasos mas difíciles estaban seguros, por lo que pudimos disfrutar de un día intenso de escalada.

Así pasamos la mañana, hasta que sobre las 15:00h decidimos elegir un sitio de sombra donde comer y reponer energías para las 2 escasas horas de escalada que nos quedaban aún.

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Seguimos escalando por la tarde, pero el sol y el homenaje que nos habíamos dado a base de embutidos y pan, nos dejó atontados y sin mucha energía. Así que hicimos unas 3 vías más, pero esta vez en el extremo que se encuentra a la derecha del sector.

Eran vías totalmente diferentes, con un inicio bastante más apretado que las vías que habíamos escalado por la mañana y algo más explosivas, es decir, más fuerza bruta y como solemos decir, de más “gorileo”. Trepamos vías un pelín más duras, apretamos todo lo que pudimos y dimos por finalizada la sesión de escalada sobre las 17:30. Aún debíamos guardar algo de energía para el día siguiente. Y qué mejor forma de hacerlo que zampándonos un rico pan pizza que Rafa “padre” se había ingeniado.

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Estaba claro, no todo iba a ser sufrir así que nada como unas cerves bien fresquitas, esa pedazo de cena y power por un tubo.

  • Mula (La Presa)

Otro día de madrugón. A las 8:00h estábamos levantados y desperezándonos para volver a escalar. Esta vez en un lugar diferente y una roca totalmente diferente a la del día anterior, mucho menos adherente, pero con mejores presas. Como a mí me encanta, cachacos, buenos agarres y “tó parriba” (al menos en las vías más facilitas).

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Estás vías eran mucho más cortas que las de Redován, pero aún así pudimos escalar hasta pasadas las 15:00h. Un montón de vías, algunas encadenadas, otras no. Pero lo más importante es que habíamos pasado todo el fin de semana escalando a vista. Vías nuevas, sectores que desconocíamos. Un finde entre colegas del club donde escalamos hasta agotar energías, risas y disfrutamos claro está.

Nos pareció muy corto, a pesar del cansancio teníamos ganas de más. Una sensación de que aún queda trabajo pendiente por hacer y tenemos claro que volveremos.

Todo sea por volver a hacer una visitica al Matarí e ir a Redován a rematar la faena que aún nos queda pendiente.

Dar la gracias a los colegas del club por el fin de semana de escalada y raticos de risas y diversión, pero sobretodo, gracias a Matarí por acogernos en su casa y permitir que la invadamos una y mil veces, y a esas super compañeras de piso que nos acogieron como a unos colegas más, nos aguantaron a altas horas de la noche con nuestras risas y luego esas chácharas matutinas mientras preparábamos las cosas antes de ir a trepar. Si nos tratáis así de bien…… tened seguro que volveremos…..

 

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