LA ESPINA DORSAL (ENERO 2013)

En los escasos meses que llevo escalando sólo había tenido la oportunidad de hacerlo en la modalidad de escalada deportiva. Aprovechando un poco el tiempo libre por la situación de desempleo, a menudo Rafa “Padre”, Rafa “Paloma” y yo, vamos por las mañanas a escalar lo cual me permite coger algo más de técnica, de seguridad, escalar de primeras y sobretodo, a ponerme un poco más en forma con la escalada.

En muchas ocasiones, los dos Rafas me comentan lo alucinante que es escalar vías de varios largos y decidimos aprovechar una mañana para hacerlo. En este caso pensamos hacer una vía con un total de 6 largos y 150 metros de altura, llamada Espina Dorsal, que se encuentra en Alhama de Almería, en un sector llamado Barranco Fuerte, donde además de haber varias vías largas, también existen varias zonas para hacer bulder y escalada deportiva.

La Espina Dorsal es una de las vías más fáciles de realizar allí, por lo que decidimos hacerla y así tener la oportunidad de tener una primera toma de contacto con esta modalidad de escalada. Los dos Rafas tienen experiencia, pero evidentemente es mi primera vez por lo que la cordada es de tres personas y me llevan en plan “sándwich”, es decir, siempre voy entre los dos para conocer un poco la forma de asegurar, el proceso, el montar reuniones y así hacerme un poco con la dinámica sin tener mucha responsabilidad, pues ya tendré tiempo de aprenderlo y ponerlo en práctica con más seguridad.

Los tres primeros largos los abre Rafa “Paloma”. Veo como mientras va subiendo, Rafa “Padre” lo asegura, pero en lugar de hacerlo con grigri (que es el dispositivo que utilizamos para asegurar en escalada deportiva), lo hace con un reverso. Esto es así, porque al ser una cordada de tres personas es imprescindible llevar 2 cuerdas.

El primer largo parece bastante sencillo, diría que es un IV, pero las chapas alejan un montón unas de otras y esto requiere bastante seguridad a la hora de escalar.

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Una vez que Rafa llega al fin del primer largo, monta la reunión y desde ahí me asegura para que yo suba. Voy con total tranquilidad pues escalo de segundas y si tuviese una caída, únicamente quedaría colgada. Por último, Rafa “Padre” sube el primer largo, recoge las cintas que están puestas en cada una de las chapas y llega hasta la reunión, donde estamos Rafa “Paloma” y yo.

Veo cómo hay que tener todo bastante claro. El llegar, saber montar un reunión, asegurar desde arriba, ser sumamente ordenado con la cuerda para que ésta no caiga ni se líe y una vez en la reunión, importantísimo permanecer anclado con una vaga de anclaje para estar totalmente seguro y evitar una caída o cualquier contratiempo.

Una vez estamos los tres en la reunión, los Rafas intercambian cintas y demás materiales y se repite la operación. En este caso se asegura desde la reunión y es un poco más incómodo que desde el suelo.

Este segundo largo parece también bastante sencillo. Vamos entrando en calor ya que la altura se va notando y mirar hacia abajo ya empieza a dar un poquito de sensación.

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Se repite la misma operación que antes. Y así, Rafa “Paloma” se dispone a escalar el tercer largo de la vía. Aparentemente es sencillo, pero tiene un pequeño pasito de 6a+ que hace que Rafa tenga que apretar bastante más que en los dos largos anteriores, pero finalmente saca el paso como un campeón. Le ha echado valentía y a pesar de la dificultad del paso, lo hace y encadena este tercer largo sin ninguna caída.

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No pensaba que me fuese a costar ese paso, pues es 6a+ y creía que yendo de segundas iba a ser pan comido. Pero no es así. Me cuelgo un par de veces porque no logro alcanzar nada bueno a lo que agarrar con las manos, ni un pequeño canto o regleta que me ayude a subir. Pero finalmente logro seguir hacia arriba y menudo apretón me costó. Cómo valoro el esfuerzo de Rafa “Paloma”, ese pasito se las trae.

Ya todos en la tercera reunión, y Rafa “Padre” se dispone a abrir el 4º largo, dicen que el más duro porque es un diedro que tiene un paso de 6b, pero está bien protegido y Rafa puede. Él está fuerte y confiamos en que lo hará.

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Y así es, aunque el miedo y la inseguridad intenta adueñarse de Rafa “Padre”, logra sacar el paso y hace este 4º largo con algún apretón que otro, pero sin problemas. Personalmente, este largo es el que más me gusta. Me parece impresionante porque es el largo con más patio, es decir, cuando estás en el diedro, tal y como se ve en la foto de abajo, miras hacia el suelo y aprecias realmente toda altura, que será aproximadamente unos 80 o 90 metros.

En estos tres últimos largos voy la última, y cuando miro al suelo alucino. No lo podría explicar, hay que estar ahí y verlo. Estar a esa altura, escalando, solos los tres, con la sensación de que realmente somos muy pequeños pero con la libertad de estar ahí arriba y dominar la situación. Impresiona mucho

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Y es en este 4º largo cuando Rafa “Paloma” me deja con la boca abierta. Intenta por todos los medios subir ese diedro, pero se le resiste. No sé si es cabezonería, afán de superación o cómo llamarlo, pero lo da todo y finalmente lo consigue fabricando in situ una especie de estribo con cintas que lleva y así logra sacar el paso y seguir hacia delante, porque se niega a abandonar y que tengamos que bajar rapelando sin llegar al final de la vía. Ahí me doy cuenta de que no sé nada. Si a mi me ocurriese lo mismo, no sabría qué hacer, pero su experiencia y el conocimiento que tiene sobre nudos, material y estrategias varias en la escalada, hacen que pueda seguir a pesar de la dificultad y el agotamiento después de entregar todo su esfuerzo.

Llegamos al 5º largo y aunque algo cansados, logramos hacerlo sin apenas dificultad. Los tres últimos largos son algo más duros que los tres primeros, pero también más bonitos, ya que se aprecia la altura a la que estamos y es realmente cuando te das cuenta de que estás haciendo tapia. ¡SÍ! Estamos haciendo una vía de varios largos y no es cómo me contaban, es aún mejor. Voy disfrutando muchísimo y no quiero que acabe

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Y ya sí que sí. Llegamos al 6º y último largo de esta gran vía de 150 metros de altura.

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Madrugamos mucho y logramos terminar a mediodía. Este último largo resulta bastante asequible, aunque al final tanto Rafa “Paloma” como yo, tenemos que esforzarnos un poquito más porque estamos cansados y cuesta un poco llegar a la última reunión. Pero lo conseguimos. Hemos llegado y nos abrazamos muy contentos. Es un logro, es una gran experiencia y lo hemos hecho como un gran equipo

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Por seguridad, decidimos no rapelar. Bajamos a pie, aproximadamente 1 hora de camino en el que vamos detallando cada uno cómo nos ha parecido. Bajamos bastante motivados.

Ha sido mi primera vez, pero estoy segura de que no va a ser la última. Me ha enamorado esta experiencia y quiero repetir.

Tengo claro que mi próxima vez haré aunque sólo sea un largo de primeras, el más facilito, pero quiero tener la sensación real de haber escalado una vía de varios largos. Para eso, realizaremos prácticas en las que me enseñarán a montar reuniones, a asegurar y algunos detalles que resultan imprescindibles para escalar en este tipo de vías.

Es algo diferente a lo que hago normalmente. Me gusta la escalada deportiva, de hecho es lo que más me gusta, pero realizar este tipo de experiencia de vez en cuando creo que es imprescindible. Ahora sí que estoy enganchada, ahora sí me pueden llamar Friki.

Gracias a los dos Rafas que hicieron posible que tuviese esta primera de contacto con una vía de varios largos y que confiaron en mí, que hicieron que ese día disfrutase como pocas veces. Qué bonito es escalar, por cierto…. ¿Cuándo repetimos?

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